Niño de espaldas construyendo una torre con bloques de madera

Terapia de juego · niños de 3 a 12 años

Tu hijo no se está
portando mal.
Está diciendo algo.

Las rabietas, el silencio, el no querer ir al colegio: todo eso es lenguaje. Aquí aprendemos a escucharlo juntos, sin apuro y sin etiquetas.

Primera sesión con los padres, sin el niño presente. Presencial en Cali y en línea.

12años acompañando infancias y a las familias que las rodean.
430niños han pasado por este consultorio desde 2014.
3–12años: la etapa en la que el juego todavía dice más que las palabras.

Lo que me cuentan los papás

¿Alguna
de estas
te suena?

No hace falta que haya un diagnóstico para pedir ayuda. Basta con que algo en casa se sienta atascado.

a

Se despierta llorando o no quiere dormir solo, y ya probaron de todo.

b

En el colegio dicen que “no se concentra” y ustedes no saben si creerles.

c

Pasó algo grande —una separación, una mudanza, una muerte— y desde ahí cambió.

d

Explota por cosas mínimas y después él mismo se asusta de cómo reaccionó.

e

Dejó de hablar de lo que le pasa. O nunca empezó.

f

Ustedes están agotados y empiezan a sentir que lo están haciendo mal.

Ninguna de estas frases significa que fallaron como padres. Significan que su hijo necesita otro lugar donde poner lo que siente.

Quién los va a acompañar

Llevo doce años sentada en el piso.

Soy psicóloga clínica y me especialicé en infancia porque me cansé de ver niños tratados como adultos pequeños. Un niño no viene a contarme su problema: viene a jugarlo. Mi trabajo es entender ese juego y traducírselo a ustedes.

Trabajo con los padres tanto como con el niño. Nadie sale de aquí con una lista de instrucciones; salen entendiendo a su hijo un poco mejor que cuando entraron.

Mariana Salcedo
  • Psicóloga, Universidad del Valle · Tarjeta profesional 00000
  • Especialista en Psicología Clínica Infantil
  • Formación en terapia de juego no directiva (Asociación XYZ)
  • Miembro del Colegio Colombiano de Psicólogos
La psicóloga sentada en el piso de su consultorio

Cómo trabajo

Cuatro momentos, sin sorpresas.

Ustedes van a saber siempre en qué parte del camino estamos y qué sigue.

1

Hablamos solos

La primera cita es con ustedes dos, sin el niño. Me cuentan todo: la historia, lo que ya intentaron, lo que les da miedo.

2

Conozco al niño

Dos o tres encuentros de juego libre. No hay pruebas ni preguntas incómodas. Solo él, el espacio y yo.

3

Les devuelvo lo que vi

Una sesión entera para explicarles qué está pasando en palabras que se entienden y proponerles un plan.

4

Caminamos

Sesiones semanales con el niño y un encuentro con ustedes cada mes. Hasta que ya no haga falta.

Ilustración en papel recortado: una casa, un árbol y un niño pequeño

Por qué jugamos

Un niño no tiene palabras para “tengo miedo de que se separen”.

Pero sí puede armar una casa de bloques y tumbarla veinte veces. El juego es el idioma en el que un niño dice lo que todavía no sabe nombrar. Mi trabajo es hablar ese idioma y ser puente hacia ustedes.

“El juego es la forma más alta de investigación de un niño.” Atribuido a Albert Einstein

Acompañamientos

Tres formas de empezar.

Ilustración en papel recortado: una lupa sobre un papel con garabatos

Valoración inicial

Cuatro encuentros para entender qué está pasando, con un informe escrito que pueden llevar al colegio o al pediatra.

4 sesionesInforme incluido

Ilustración en papel recortado: una adulta y un niño jugando con bloques en el piso

Terapia con el niño

Sesiones semanales de 45 minutos. Terapia de juego, arte y narrativa según lo que cada niño necesite.

Semanal · 45 min3 a 12 años

Ilustración en papel recortado: dos adultos conversando con una taza entre ellos

Acompañamiento a padres

Para mamá y papá, con o sin terapia del niño en curso. Herramientas concretas para la casa, sin manuales.

Quincenal · 60 minPareja o individual

El lugar

Un consultorio que no parece un consultorio.

Sin camilla, sin escritorio de por medio. Una alfombra, luz de ventana y una caja de juguetes que sabe guardar secretos.

Rincón del consultorio con alfombra y cojines junto a la ventana
Caja de madera con figuras talladas a mano
Manos de un niño moldeando plastilina sobre papel
Vista amplia del consultorio vacío con luz de ventana
Pared con dibujos infantiles colgados con pinzas de madera

Lo que dicen los papás

Nos devolvieron a nuestro hijo.

Llegamos pensando que el problema era él. Salimos entendiendo que el problema era que nadie lo estaba escuchando, nosotros incluidos.

Catalina y Andrés · papás de Tomás, 7 años

Mi hija volvió a dormir sola después de ocho meses. Pero lo que más agradezco es que ahora me cuenta cosas.

Lina · mamá de Emilia, 5 años

Mariana nunca nos hizo sentir culpables. Nos explicó lo que pasaba como si estuviéramos los tres del mismo lado.

Jorge · papá de Martín, 10 años

Antes de escribirme

Lo que todos los papás preguntan.

¿Tengo que decirle a mi hijo que va al psicólogo?
Sí, y es mejor hacerlo sin misterio. En la primera cita les doy palabras concretas según la edad. Los niños toleran mucho mejor la verdad simple que el secreto.
¿Van a contarme todo lo que mi hijo diga?
No todo literalmente, porque entonces el niño dejaría de hablar. Les cuento lo que significa, lo que necesita de ustedes y cualquier cosa que ponga en riesgo su seguridad.
¿Cuánto tiempo dura un proceso?
Depende de lo que haya detrás. Un proceso corto ronda los cuatro meses; uno por un duelo o una situación compleja puede ir más allá del año. Lo revisamos juntos cada tres meses.
Mi hijo es muy tímido, ¿va a querer entrar?
Casi siempre sí, y si no, el primer día entran ustedes con él. Nadie obliga a un niño a quedarse solo en un cuarto con una desconocida.
¿Atienden en línea?
A los padres sí, siempre. A los niños solo a partir de los 9 años y cuando ya hubo un vínculo presencial antes.
¿Trabajan con EPS o medicina prepagada?
La consulta es particular. Entrego factura electrónica para que la presenten a su plan si cubre reembolso.

El primer paso es de ustedes

Escríbanme y hablamos
antes de agendar nada.

Una conversación corta de quince minutos, sin costo, para que me cuenten qué está pasando y yo les diga con honestidad si soy la persona indicada.

Ilustración en papel recortado: una mano adulta y una mano de niño acercándose